Anoche oí una sirena de policía, que paraba cerca de mi casa. Abrí la ventana del balcón, y me asome. Había un coche y unas ocho motos de policía, es decir, unos diez agentes uniformados. Llevaban prácticamente en volandas a un indigente, negro, borracho, que no paraba de gritar.
El tendero de la tienda de la esquina estaba alucinado por la sobredimensión de este acontecimiento: se trataba de un borracho que estaba gritando en la calle, negro, eso sí. Y pobre, también. Cumple así las dos características que lo hacen extremadamente peligroso.
Dice el tendero que el otro día llamó a la policía porque cerca de su tienda se estaban pegando dos personas que se iban a matar, y que lo único que le preguntó la persona que estaba al otro lado del teléfono fue que si eran extranjeros. ¿Desde cuándo la policía sólo protege a nacionales?
No le pregunté al tendero si paró la pelea para consultar a los contrincantes si eran extranjeros o no. Me imagino la situación, en boca de Gila (esta anécdota, que a mí me alarma, le vendría como anillo al dedo):
- Oiga, el que tiene el ojo colgando y en la boca la oreja del otro señor, ¿que me pregunta la policía que si usted es de aquí? Que si no lo es, que se proteja usted solito, vamos, que puede seguir matándose, que no pasa nada.
- Y el otro, el de la cabeza abierta y con una navaja clavada en el pecho, oiga, que si es usted de origen español (es que no me valen los nacionalizados, ¿sabe?).
- ¡Ah! Que son alemanes, pues déjeme preguntar pero seguro que sí vendrá la policía, porque al fin y al cabo son europeos, del oeste, claro, vamos, como nosotros…
Cómo echo de menos a Gila…
miércoles, 28 de febrero de 2007
martes, 27 de febrero de 2007
Filosofía
16:30. Carretera de Andalucía. Doscientos kilómetros para Madrid.
Estamos adelantando a un camión. En la parte trasera de éste se puede leer:
Kiko te desea el doble de lo que tú le desees a él.
Ojalá fuese capaz de resumir en una frase tan clara mi filosofía de vida…
Estamos adelantando a un camión. En la parte trasera de éste se puede leer:
Kiko te desea el doble de lo que tú le desees a él.
Ojalá fuese capaz de resumir en una frase tan clara mi filosofía de vida…
viernes, 23 de febrero de 2007
Gente del siglo XVII
Hace unos días vi una película de 1933 (¡!) que tenía curiosidad por ver desde hace tiempo: La Reina Cristina de Suecia, con Greta Garbo (¡impresionante actuación!). Bueno, pues he de decir que aún estoy alucinada.
Me avergüenza reconocer que tiendo a pensar que actualidad significa modernidad (de pensamiento, que es la más complicada), y que, por ello, cuando veo películas o leo libros del estilo de La Reina Cristina de Suecia, aún siento más vergüenza por mi prejuicio.
A grandes rasgos, la peli narra la vida de esta buena señora (no sé con qué grado de fidelidad, pero eso es lo de menos) quien parece que entendía que ella era quien podía y tenía que diseñar su propia vida, sin dejarse llevar por las designaciones que la divinidad habían hecho de su género y condición (a veces estamos aún muy lejos de esto). Y todo esto, en el siglo XVII…
En el dvd venía el trailer de la peli, y era alucinante cómo éste lanzaban el mensaje de que era la peli sobre la vida de una mujer del siglo XVII que vivía como una del siglo XX!!!! (esto, en el año 33).
Lo peor es comprobar cómo aún hay gente del sigo XXI que vive en el XVII...
Me avergüenza reconocer que tiendo a pensar que actualidad significa modernidad (de pensamiento, que es la más complicada), y que, por ello, cuando veo películas o leo libros del estilo de La Reina Cristina de Suecia, aún siento más vergüenza por mi prejuicio.
A grandes rasgos, la peli narra la vida de esta buena señora (no sé con qué grado de fidelidad, pero eso es lo de menos) quien parece que entendía que ella era quien podía y tenía que diseñar su propia vida, sin dejarse llevar por las designaciones que la divinidad habían hecho de su género y condición (a veces estamos aún muy lejos de esto). Y todo esto, en el siglo XVII…
En el dvd venía el trailer de la peli, y era alucinante cómo éste lanzaban el mensaje de que era la peli sobre la vida de una mujer del siglo XVII que vivía como una del siglo XX!!!! (esto, en el año 33).
Lo peor es comprobar cómo aún hay gente del sigo XXI que vive en el XVII...
lunes, 19 de febrero de 2007
A un dolor de espalda (vs. placer)
Me gusta la piel, me gusta mucho su piel.
Pero lo que más me gusta es su espalda. Quedarme mirando sus ligeros pliegues, saborearlo todo con mi mirada.
Espero que nunca le duela tanto como lo que a mí me gusta, porque entonces le dolería mucho, mucho, mucho. Demasiado.
Pero lo que más me gusta es su espalda. Quedarme mirando sus ligeros pliegues, saborearlo todo con mi mirada.
Espero que nunca le duela tanto como lo que a mí me gusta, porque entonces le dolería mucho, mucho, mucho. Demasiado.
viernes, 16 de febrero de 2007
Decisiones
Me dice que está ahí para lo que quiera, y sabe que no es verdad. No está para lo que yo quiera. No está para comprender, o para intentarlo al menos. Simplemente no está, lo demás es accesorio.
Hace ya mucho tiempo mi decisión provocó otra, y otra y otra, y su renuncia a tratar de comprender. Sólo con un intento me bastaría, pero ni siquiera me concede eso.
Nuca he pedido nada, no me gusta, no me sale. Ni siquiera que no me abandonara. Y lo hizo. Pero de eso hace ya mucho tiempo, y casi lo tenía olvidado. Casi.
Hace ya mucho tiempo mi decisión provocó otra, y otra y otra, y su renuncia a tratar de comprender. Sólo con un intento me bastaría, pero ni siquiera me concede eso.
Nuca he pedido nada, no me gusta, no me sale. Ni siquiera que no me abandonara. Y lo hizo. Pero de eso hace ya mucho tiempo, y casi lo tenía olvidado. Casi.
jueves, 15 de febrero de 2007
Pánico, que no miedo
Hubo un tiempo que soñaba que gritaba, con verdadero pánico, dejándome la garganta en ello, y cuando despertaba nunca lograba saber si de verdad soñaba o gritaba.
Y ese pánico se quedaba en mí un buen rato tras abrir los ojos. Nunca supe si era yo o él el que no quería desprenderse del otro.
Y ese pánico se quedaba en mí un buen rato tras abrir los ojos. Nunca supe si era yo o él el que no quería desprenderse del otro.
martes, 13 de febrero de 2007
Quiero que mi plaza sea un poquito parque
He buscado la definición de parque en la RAE, y la primera acepción es la siguiente: 1. m. Terreno destinado en el interior de una población a prados, jardines y arbolado para recreo y ornato.
Y la de plaza: 1. f. Lugar ancho y espacioso dentro de un poblado, al que suelen afluir varias calles.
Venía yo caminando por la plaza de Santa Ana, feliz de ver dos estupendas zonas de recreo infantil, repletas ambas de niños con el reclamo del buen tiempo que nos está regalando el cambio climático.
Por lo que leo en la RAE, creo que esa plaza –la de Santa Ana- es un poquito parque, sólo un poquito, por el área de recreo. Y yo quiero tener cerca de mi casa una plaza que sea un poquito parque también, porque ninguna de las dos plazas entre las que me encuentro tiene zona específica de recreo. Una, la plaza de Lavapiés, entiendo que porque no ha sido objeto de remodelación reciente (aunque el ayuntamiento podía haber aprovechado la obra que hizo este verano al quitar la boca de metro del centro de la plaza, pero bueno, no pidamos peras al olmo).
Pero lo que me desanima es que la otra plaza de la que hablo es de muy reciente construcción (la abrieron la semana pasada). Se trata de una plaza construida en un antiguo solar abandonado (¡estupendo!) pero que sólo tiene bancos, escaleras, una rampa y árboles. Y se han olvidado de los niños de Lavapiés, de los muchos y preciosos niños de mi barrio, que juegan en las calles porque no tienen plazas que sean un poquito parque.
Y la de plaza: 1. f. Lugar ancho y espacioso dentro de un poblado, al que suelen afluir varias calles.
Venía yo caminando por la plaza de Santa Ana, feliz de ver dos estupendas zonas de recreo infantil, repletas ambas de niños con el reclamo del buen tiempo que nos está regalando el cambio climático.
Por lo que leo en la RAE, creo que esa plaza –la de Santa Ana- es un poquito parque, sólo un poquito, por el área de recreo. Y yo quiero tener cerca de mi casa una plaza que sea un poquito parque también, porque ninguna de las dos plazas entre las que me encuentro tiene zona específica de recreo. Una, la plaza de Lavapiés, entiendo que porque no ha sido objeto de remodelación reciente (aunque el ayuntamiento podía haber aprovechado la obra que hizo este verano al quitar la boca de metro del centro de la plaza, pero bueno, no pidamos peras al olmo).
Pero lo que me desanima es que la otra plaza de la que hablo es de muy reciente construcción (la abrieron la semana pasada). Se trata de una plaza construida en un antiguo solar abandonado (¡estupendo!) pero que sólo tiene bancos, escaleras, una rampa y árboles. Y se han olvidado de los niños de Lavapiés, de los muchos y preciosos niños de mi barrio, que juegan en las calles porque no tienen plazas que sean un poquito parque.
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