Digo una tontería. Me giro para mirarte. Primero sonríes suavemente, luego sueltas una carcajada, y sonríes de nuevo. Con esa dulzura tuya.
El mundo se para, y estoy sola en él contigo.
En ese momento todo es tan sencillo y te veo tan claramente...
jueves, 16 de agosto de 2007
lunes, 13 de agosto de 2007
Indicador de riqueza
Veo datos en el periódico sobre coches de más de 10 años en Europa. Curiosamente, el país que más coches viejos tiene es Finlandia. Y el que menos, Irlanda.
Me llaman mucho la atención estas cifras.
Supuestamente, el coche es un indicador de riqueza –y digo supuestamente- porque yo creo que es más un indicador de complejos. Sin embargo, Finlandia se me hace más rica que Irlanda, país de los más “pobres” de Europa. En España, como siempre, nos gustan las medias tintas, y nos situamos en la parte media de la tabla. Aunque por una vez nos acercamos a Alemania –sólo en los datos.
Los cuatro primeros países (de los coches más viejos), se encuentran por este orden, tras Finlandia: Grecia, Suecia y Dinamarca. Sigue mi sorpresa, no por Grecia (era uno de los países esperados si nos fijamos sólo en el nivel de renta) sino por los otros dos, de nuevo, países de los más ricos de nuestro entorno, sobretodo, con una calidad de vida que el resto deseamos (al menos yo).
¿Por fin estamos –o están- superando el complejo del coche viejo?
Hace nueve años estuve pasando unos días en Eslovenia, muy cerquita a la frontera con Italia, y una de las cosas que más me sorprendió, de un país azotado por la guerra de los Balcanes (el que menos, sí es cierto, quizás por su homogeneidad religiosa) es que había muchísimos coches nuevos. Pero muchos.
Creo que tenemos complejos que superar aún, porque, evidentemente, la compra de coches nuevos no responde a nuestra preocupación por el medioambiente, dado el aumento de la compra de coches de gran cilindrada, alto consumo y emisiones de CO2 a la atmósfera (todoterrenos…).
¿Cuándo nos daremos cuenta de que el coche es un útil (o un inútil)?
Me llaman mucho la atención estas cifras.
Supuestamente, el coche es un indicador de riqueza –y digo supuestamente- porque yo creo que es más un indicador de complejos. Sin embargo, Finlandia se me hace más rica que Irlanda, país de los más “pobres” de Europa. En España, como siempre, nos gustan las medias tintas, y nos situamos en la parte media de la tabla. Aunque por una vez nos acercamos a Alemania –sólo en los datos.
Los cuatro primeros países (de los coches más viejos), se encuentran por este orden, tras Finlandia: Grecia, Suecia y Dinamarca. Sigue mi sorpresa, no por Grecia (era uno de los países esperados si nos fijamos sólo en el nivel de renta) sino por los otros dos, de nuevo, países de los más ricos de nuestro entorno, sobretodo, con una calidad de vida que el resto deseamos (al menos yo).
¿Por fin estamos –o están- superando el complejo del coche viejo?
Hace nueve años estuve pasando unos días en Eslovenia, muy cerquita a la frontera con Italia, y una de las cosas que más me sorprendió, de un país azotado por la guerra de los Balcanes (el que menos, sí es cierto, quizás por su homogeneidad religiosa) es que había muchísimos coches nuevos. Pero muchos.
Creo que tenemos complejos que superar aún, porque, evidentemente, la compra de coches nuevos no responde a nuestra preocupación por el medioambiente, dado el aumento de la compra de coches de gran cilindrada, alto consumo y emisiones de CO2 a la atmósfera (todoterrenos…).
¿Cuándo nos daremos cuenta de que el coche es un útil (o un inútil)?
viernes, 10 de agosto de 2007
Soy una integrista
Un compañero de trabajo me ha quitado medio mini punto por integrista. Y lo acepto, sin pudor. Efectivamente soy una integrista en ciertos ámbitos de mi vida.
Resulta que ayer estuve en una terraza superpijadelamuerteoyes, que él y otra amiga me habían recomendado.
Y sí, maravillosas vistas, y sólo por eso merece la pena visitarla de nuevo. Y lo haré seguro. Pero alguna de la gente era bastante pija, pero bastante, bastante. Pero no el tipo de pijo de nacimiento, sino el pijo de pose, el de actitud pija. Y yo reconozco que hay cosas que no me gustan, y que a mí un sitio me gusta por su entorno, pero también, y sobretodo, por su gente y el ambiente que hay. No me gustan las poses, ni tenerlas ni verlas. Yo soy más de la calle.
Y cuidado que no me meto con nadie, que sólo hablo en alto para recordarme dónde me meto si vuelvo por allí.
¡¡¡¡Reivindico la calle!!!!
Resulta que ayer estuve en una terraza superpijadelamuerteoyes, que él y otra amiga me habían recomendado.
Y sí, maravillosas vistas, y sólo por eso merece la pena visitarla de nuevo. Y lo haré seguro. Pero alguna de la gente era bastante pija, pero bastante, bastante. Pero no el tipo de pijo de nacimiento, sino el pijo de pose, el de actitud pija. Y yo reconozco que hay cosas que no me gustan, y que a mí un sitio me gusta por su entorno, pero también, y sobretodo, por su gente y el ambiente que hay. No me gustan las poses, ni tenerlas ni verlas. Yo soy más de la calle.
Y cuidado que no me meto con nadie, que sólo hablo en alto para recordarme dónde me meto si vuelvo por allí.
¡¡¡¡Reivindico la calle!!!!
martes, 7 de agosto de 2007
Las fiestas de mi barrio
Paso por la plaza: un hombre en el suelo, aparentemente durmiendo la mona. Dos policías se acercan a él. Y se van.
El Caja Madrid de la Ronda alberga, al menos, a cuatro drogadictos en pleno acto amoroso con aquello que les hace evadirse de la realidad.
Cerca, en la calle, me acerco a un hombre tumbado boca abajo en el suelo. Inquieta, miro para verle la cara, y suspiro al verla roja y con vida.
Hoy se pasea al santo por el barrio, limpio como nunca en su superficie, pero con las raíces más podridas que nunca.
El Caja Madrid de la Ronda alberga, al menos, a cuatro drogadictos en pleno acto amoroso con aquello que les hace evadirse de la realidad.
Cerca, en la calle, me acerco a un hombre tumbado boca abajo en el suelo. Inquieta, miro para verle la cara, y suspiro al verla roja y con vida.
Hoy se pasea al santo por el barrio, limpio como nunca en su superficie, pero con las raíces más podridas que nunca.
martes, 31 de julio de 2007
El peso de la cabeza
9:00 am Tren de cercanías.
Mujer sentada frente a mí, semidormida. La frecuencia de cada cabezada que da, con una exactitud pasmosa, es de una vez por minuto. Como poseída, a cada bajada le sigue inmediatamente la correspondiente subida.
9:05 ¡Pumba! Cabeza que, de nuevo, sucumbe a la gravedad…del sueño.
9:10 Décima caída de cabeza. Se le va la olla literalmente.
Al lado de ella, a su izquierda, justo hacia donde se le cae la cabeza, hay un hombre sentado. El hombre siente como suya cada cabezada de la mujer. Su cara es un fiel reflejo. Poquito a poco se va acercando a la chica, muy, muy despacito. El movimiento es casi imperceptible.
9:15 Hombro y cabeza se encuentran.
Por fin descansan los dos.
Y yo.
Mujer sentada frente a mí, semidormida. La frecuencia de cada cabezada que da, con una exactitud pasmosa, es de una vez por minuto. Como poseída, a cada bajada le sigue inmediatamente la correspondiente subida.
9:05 ¡Pumba! Cabeza que, de nuevo, sucumbe a la gravedad…del sueño.
9:10 Décima caída de cabeza. Se le va la olla literalmente.
Al lado de ella, a su izquierda, justo hacia donde se le cae la cabeza, hay un hombre sentado. El hombre siente como suya cada cabezada de la mujer. Su cara es un fiel reflejo. Poquito a poco se va acercando a la chica, muy, muy despacito. El movimiento es casi imperceptible.
9:15 Hombro y cabeza se encuentran.
Por fin descansan los dos.
Y yo.
viernes, 20 de julio de 2007
Apretar un botón
Voy andando detrás de una persona que vive en la calle, un hombre de mediana edad, envejecido, que camina delante, posiblemente borracho.
Un chico que viene por otra calle, con una cámara de gran tamaño en la mano, pasa cerca de él. El hombre de mediana edad ve la cámara y le dice:
-¡Hazme una foto!
El chico responde:
-¿Te hago una foto?
E ipso facto apunta con su cámara y dispara (¡qué fuerte suena esta palabra!).
En el fondo, entenderse con las personas sólo es cuestión de apretar un botón.
Un chico que viene por otra calle, con una cámara de gran tamaño en la mano, pasa cerca de él. El hombre de mediana edad ve la cámara y le dice:
-¡Hazme una foto!
El chico responde:
-¿Te hago una foto?
E ipso facto apunta con su cámara y dispara (¡qué fuerte suena esta palabra!).
En el fondo, entenderse con las personas sólo es cuestión de apretar un botón.
martes, 17 de julio de 2007
Por las mañanas…
Cada vez veo más gente en la calle durante mi camino al trabajo, durmiendo en un banco, solos o acompañados, pero sobretodo solos, en cualquier sitio, da igual la zona. Todos ellos comparten un banco como casa y personas alrededor.
Hoy me he fijado en un chico en Atocha, en plena glorieta, tumbado en un banco frente al Mcdonald’s. Un chico joven, bastante joven, medio arropado. Y un hombre más mayor, bien vestido y de pie, hablándole. Me he imaginado que el hombre quería ayudarle. O lo he querido imaginar. Quizás ni siquiera había ningún hombre.
Por las mañanas me duele la vida, y eso que no la comprendo.
Hoy me he fijado en un chico en Atocha, en plena glorieta, tumbado en un banco frente al Mcdonald’s. Un chico joven, bastante joven, medio arropado. Y un hombre más mayor, bien vestido y de pie, hablándole. Me he imaginado que el hombre quería ayudarle. O lo he querido imaginar. Quizás ni siquiera había ningún hombre.
Por las mañanas me duele la vida, y eso que no la comprendo.
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