martes, 29 de enero de 2008

Discusiones

Me gusta discutir, me gusta enfrentar opiniones, con argumentos, sin tratar de convencer a nadie, sólo argumentando. Creo que ésa es la base del diálogo: escuchar, argumentar, replicar, respetar y llegar o no a consenso, dependiendo del tipo de discusión y de la necesidad de éste.
Pero creo que no sabemos discutir, que muchas personas no estamos preparadas para escuchar una opinión diferente a la nuestra, porque, en muchas ocasiones, ni siquiera tratamos de comprender. No creemos en la riqueza que nos puede aportar una opinión diferente y tendemos a pensar que, si no opinan lo mismo que nosotros, están en contra nuestra. Y así, vemos enemigos donde no los hay, y tendemos a personalizar y a reprochar en las discusiones.
Pero hablo de discutir con argumentos, no de lanzar pensamientos sin base, porque entonces entraríamos en el terreno de las creencias, que suelen estar reñidas con la razón y, si no sabemos diferenciarlas de una opinión, promueven el enfrentamiento.
Hoy el mundo me duele un poquito más, pero ya se me está pasando.

viernes, 18 de enero de 2008

Pene sin retocar

'Winter Wimmelbuch' (Libro de invierno), cuento escrito por Rotraut Susanne Berner, autora alemana, ha logrado superar la censura estadounidense que exigía retocar (¿?) el pequeño pene del protagonista que aparecía en alguna de sus ilustraciones, para poder comercializarse en EEUU. Los censores temían “herir sensibilidades” con esa ilustración.
En ese mismo libro, de hecho, en la misma página (parte superior derecha), aparece ilustrado un cuadro de una mujer desnuda, que no parece provocar la misma reacción en las autoridades estadounidenses.
Me siento incapaz de ordenar todos los pensamientos que se me han venido a la cabeza tras leer la noticia. Prefiero dejarlos volar libres.

jueves, 17 de enero de 2008

Sensaciones y sentimientos

Hoy charlando con el zurdo y Clandestino sobre el sexo, hemos comentado que como sensación el sexo puede ser muy, muy bueno, pero como sentimiento o unido a los sentimientos es insuperable. Y claro, de esta mezcla sexo-sentimientos, me surgen mil preguntas.
¿Es el sexo, además de una sensación, un sentimiento, o mejor, la reacción a un sentimiento concreto?
Cuando nos enamoramos, durante ese proceso, ¿prima el deseo sexual y luego aparece el sentimiento? ¿Deseamos y sentimos a la vez? ¿Sentimos y luego deseamos? ¿Por qué algunas personas nos provocan deseo sexual pero no enamoramiento, y otras ambas cosas (independientemente del orden)? ¿Hay personas con mayor tendencia al enamoramiento que otras?
Creo que acabo de destapar la Caja de Pandora…

miércoles, 2 de enero de 2008

Diversidad familiar

Como siempre, el zurdo me pone al día. Me cuenta de la existencia de un blog interesante, diversidad familiar, comprometido y activista. Comprometido con la protección de las familias, y activista contra la intolerancia en términos generales, religiosa, en términos particulares.
Digo familias porque la realidad nos demuestra, afortunadamente, que cada un@ formamos parte de una familia diferente. Como decía mi querido Haro-Tecglen, a quien tanto echo de menos: en España hay cuarenta millones (ahora más) de sexualidades diferentes (no sólo homo, hetero o bi). Y del mismo modo, cada familia es diferente al resto, cada familia se crea a sí misma, cada familia es, o debería ser igual (en derechos) pero diferente (forma, concepto, funcionamiento, forma de sentirse…).
Y me uno, evidentemente, a esta causa, que es mi causa desde hace años.
¡No a los abusos de la iglesia católica! ¡Por una España laica ya!

jueves, 27 de diciembre de 2007

Sueño

Me gusta levantarme contigo, ver tu cara de sueño, tan tierna, tan mía. Bueno, en realidad me gustaría que no te levantaras con tanto sueño, que durmieras siempre lo necesario. Pero dado que es complicado desmontar lo que lleva montado tanto tiempo, reconozco que me gusta verte antes de marcharme por las mañanas.
Y me encanta que, como hoy, vengas después de la ducha a la cocina, donde te espero desayunando, y te acerques y me abraces con un abrazo largo y dormido.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Sensaciones

Volé, volé lejos, volé contigo de la mano, sin darme cuenta, asustada, vigilante. Estábamos allí, flotando entre la ligera niebla, sintiendo la levedad de nuestros cuerpos. Oías mi pregunta aprisionada en un bucle de corto recorrido dentro de mi cabeza, aunque sólo una mínima fracción llegaba a tus oídos. Sé que sentías mi preocupación, pero tú sólo podías sonreír, y mirar al infinito, y cogerme de la mano para que volase contigo, para que no te dejase sola.
Aún recuerdo lo inabarcable que se me hizo el mundo. Me sentí pequeña, tan pequeña al asumir que algo tan minúsculo provocara en mí la sensación terrible de perderlo todo…

lunes, 17 de diciembre de 2007

Nostalgias

Últimamente recuerdo nostalgias. Digo recuerdo porque siempre las tengo. Siempre echo de menos algo, no con pena, no, sino con alegría, con emoción, porque la nostalgia implica sentimientos y sensaciones vividas. Vida.
Pero como digo, últimamente recuerdo cuánto echo de menos lugares, paisajes, olores, ruidos, sensaciones. Echo de menos mi segunda patria, si es que eso existe. Siempre sentí eso de “mi patria es mis zapatos”, de El Último.

Mi Zócalo, tan impresionante siempre, y mi hermoso Palacio de Bellas Artes, por dentro y por fuera. Mis frescos de Rivera, Siqueiros, Orozco. Mis tacos al pastor de Álvaro Obregón, la oficina de Rocío y mi casa, mi segunda casa en el DF, con Jenaro y Anastasia y sus volteretas. Y la sorpresa del primero, el enfado de la segunda y mis densas lágrimas que brotaban sin cesar cuando me marchaba hace justo cinco años. Y la Chocolatería El Moro, que de vez en cuando me recuerda Vespa entre sonrisas. Mi precioso Coyoacán, donde por primera y última vez comimos aquel rico pozole de manos de Rocío, la otra Rocío. La casa de Frida, la de Rivera en San Ángel, la de Trostky, aquel triángulo misterioso que llena de vida a quien se acerca. Teotihuacan: Vespa consiguió subir a la pirámide del sol a pesar de su mal cuerpo. Y sentir aquella energía. Tepito, la lagunilla, mares de changarros que parecen uno sólo. La Diana Cazadora como punto de encuentro. La preciosa Condesa y el Don Keso. Y la Plaza de las tres culturas, tan fría, tan triste, tan terrible.
Y tantos y tantos recuerdos de mi DF querido, y de mi gente allá. Y tantos, y tantos apapaches...