lunes, 17 de marzo de 2008

Abismos

Leyendo a Clandestino he recordado mis muchos momentos mirando al abismo. Muchos, demasiados quizás. Pero yo estaba sola. Acompañada pero sola.
Luego, un poco más tarde, dejé de verlo –al abismo- por un tiempo, hasta que se me apareció potente, terrible, amenazador, exigente. Y casi consiguió que sucumbiera a él. Casi. Pero su mano, su mirada, su cuerpo me sujetaron fuerte. Sin tocarme, sin mirarme. Y tuve fuerzas para no sucumbir.
No sé si Clandestino y yo hablamos del mismo abismo. Realmente no lo sé. Posiblemente no, porque mirar al abismo, a nuestros abismos, es algo personal e intransferible. Pero el sentimiento de estar caminando sobre una cuerda floja es, en algún momento, compartido.

7 comentarios:

Jovekovic dijo...

Me parece que cada uno tiene sus abismos, sus vértigos y sus cuerdas flojas. Lo que se comparte es esa sensación de soledad en momentos que necesitas, por encima de todo, compañía.
Besos, Mexileña.

Clandestino dijo...

Supongo que no hablamos del mismo abismo, pero coincido en vuestras apreciaciones; cada uno tenemos el nuestro, y las sensaciones suelen ser parecidas, aunque no las circunstancias.

Ahora desde luego, no se atisba ningún abismo en tu mirada, eso te lo digo yo, que entiendo un huevo de miradas.

Mariano Zurdo dijo...

Si llegas después de Jovekovic y de Clandestino, lo único que queda por decir es que estoy de acuerdo con ambos. Y contigo.
Besitos/azos.

mexileña dijo...

Jove, totalmente de acuerdo contigo: hay momentos en que sólo se necesita compañía. Mejor acompañado que solo...
Clandestino, es cierto que hace tiempo que tengo a mis abismos dormidos...espero mantenerlos lejos.
Zurdo, es que estos dos son la pera, como tú guapo.

Duende dijo...

cada cual tiene su abismo, y cada cual su forma de salir de el...suerte para salir de ese abismo.
salu2

Desesperada dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Desesperada dijo...

cada uno, como dice jove, tiene su propio abismo, al menos esa es mi impresión. pero muchas veces los escondemos hasta de nosotros mismos.