martes, 13 de marzo de 2007

Cariño

Lo que pude, más que ver, sentir ayer en la presentación del primer libro La tinta azul de la memoria –aviso a navegantes: tenemos escritor para rato- publicado por el zurdo fue una cantidad y calidad de cariño que he sentido en pocos momentos de mi vida. Digo cantidad porque fue impresionante las personas que allí nos reunimos. Pero más importante, calidad porque era cariño del bueno, del de verdad, del desinteresado, del que de todo corazón desea que éste tan estupendo escritor como persona, pueda dedicarse por completo a escribir, pueda vivir de ello porque lo desea con toda su alma, porque lo lleva en la sangre heredada de su preciosa familia (y que sigue sembrando con su entusiasta sobrina, que no le soltaba, que se hubiera ido al fin del mundo con su tío zurdo) y porque, además, escribe como si llevara 100 años haciéndolo, con una finura y sensibilidad que desarman.

Allí estuvieron muchas personas, demostrando una generosidad a veces poco habitual: la gata, peorparaelsol, mikel, vespa, clandestino, compañeros y compañeras de trabajo…

Aquí dejo una foto con su sobri, que como digo, no le perdía de vista…y estaba abrazada al jersey de Mariano (dado que el tío estaba realmente ocupado).

Zurdo, cabrón (de nuevo referenciando a Clandestino)…mucha suerte en tu camino.

4 comentarios:

Mariano dijo...

Como sigáis así, no se me pasa el estado gilipollesco en el que estoy inmerso ni de coña.
Eres una magnífica cronista (me reitero, pero es que los ojos inteligentes y sensibles captan la verdad, no la simple realidad).
Gracias por el cariño.
Vespa, sé que me oyes. Muchísimas gracias a vos también.

vespa dijo...

Mariano, es un placer, y como no, estoy deseando terminar, los dos libros que tengo empezados, para ponerme en cuerpo y alma con el tuyo.

Peorparaelsol dijo...

La verdad que yo sigo acordándome y fue increible...

mgqeaol dijo...

Ojalá entre todos consigamos que "el gruñón este" disfrute 100% el momento, porque pocas personas habrá que se merezcan más que le salgan bien las cosas y que se reconozca lo que valen.
Yo fui una de las personas que no pudieron estar ahí pero entre todos me acercáis un poquito a uno de los mejores días de la vida de Mariano. Gracias