martes, 3 de abril de 2007

Inocencia

Llevo unos días muy desenganchada de los blogs porque tengo bastante trabajo y un poquito de desgana. Así que ya va siendo hora de imponerme a mí misma…

Ayer, cuando volvía a casa en metro ocurrió algo gracioso. Una chica joven entró con un niño en un carrito. El niño, una vez dentro y cerradas las puertas, comenzó a sondear todo lo que se encontraba al alcance de su brazo…empezó por la mano de un chico que tenía a su izquierda. El chico, al sentir algo que le tocaba, pegó un salto al mismo tiempo que miraba hacia abajo. Vi su cara de tranquilidad (o quizás de decepción) cuando comprobó que no era peligroso y/o interesante. Y apartó la mano de forma que el niño ya no llegaba a tocarle. Acto seguido ocurrió lo más gracioso: el niño alargó la otra mano, la derecha, y se fue directo a por el cercano culo que le rodeaba. El dueño del culo pego un salto mayor que el dueño de la mano, giró su cabeza y al comprobar que no había peligro y/o interés por su parte, volvió a su posición y estado anterior. El niño, dado que el atractivo culo seguía en su mismo sitio, siguió con la faena, cosa que aparentemente gustaba (o no disgustaba) al dueño del culo, porque ni se inmutaba. La madre no hacía más que tratar de parar al niño, pero éste siguió hasta que el dueño del culo salió del vagón (sin inmutarse). En la antigua posición del hombre del culo se puso una señora con una gran bolsa de una tienda, y claro, el niño alargó su brazo hasta que la tocó (la bolsa). Debía de ser muy interesante el tacto, dado que lo vi más insistente que con el culo. Pero me pregunto, ¿cuánto tiempo pasará hasta que el niño se dé cuenta de que es más interesante el tacto de un culo que el de una bolsa (en términos generales, aunque ésa, como dice mi amigo clandestino, es otra historia)? ¿Realmente se dará cuenta? O ¿dado que somos unos locos consumistas, es posible que, cuando crezca, le guste más el tacto de una bolsa que el de un culo?

Por favor, que le guste el culo…

9 comentarios:

vespa dijo...

Por fin regresaste, nos tenías un poco abandonados...
Un culo, siempre será un culo, espero...

Mariano dijo...

Estoy con Vespa, nos tenías abandonaditos (claro que Vespa, a ti tampoco se te lee mucho últimamente...).
Sin duda la mano se hizo para amoldarse a los culos (y para alguna cosa más, pero como dirían mis amigos clandestino y mexileña, esa es otra historia).

Clandestino dijo...

Sí que nos tenías abandonados, sí.
Muy buen post, sí señor.
A mi nunca me gustaron demasiado las bolsas. Y esta sí que es la misma historia.

olvidado dijo...

La verdad es que el metro es todo un pozo sin fondo de historias para contar.
Yo también me quedo con los culos, a poder ser femeninos.

mexileña dijo...

la verdad es que echaba de menos este mundo bloguero...y el niño que tocaba el culo debió darse cuenta y me echó una mano...

Mariano dijo...

Mexileña, ¿la entrada es autobiográfica y el culo era el tuyo? Dime que sí (y que te gustó).

mexileña dijo...

Mariano, no me hubiera importado te lo aseguro...unas caricias ingenuas de vez en cuando reconfortan...en el fondo sentía envidia del dueño del culo....

Peorparaelsol dijo...

jajaja, se te hechaba de menos. Desdes luego en Metro de Madrid pasa de todo...

mexileña dijo...

Gracias peorparaelsol!!!
Yo sí que os echaba de menos!!!