miércoles, 30 de abril de 2008

Risotadas

Tren de Moscú a San Petersburgo. Leen nuestros nombres y nos asignan un número de habitación. Sube Vespa primero, con su megabolsa con ruedas. Subo yo detrás, unos instantes después. Me lleva unos metros de distancia. Una vez en el pasillo, veo que no hay alfombra en el suelo. Levanto la cabeza y miro al frente. Vespa lleva toda la alfombra que yo debía pisar enganchada en la megabolsa con ruedas. Ha llegado un momento en que no puede avanzar, del mogollón que tiene entre las ruedas. Estallo en carcajadas y apenas puedo explicarle que se ha llevado consigo la alfombra que viste el pasillo. Me sigue en las carcajadas. A duras penas, por las risas, colocamos la -antes perfecta- alfombra a lo largo del pasillo, justo a tiempo de que la azafata sargento de hierro que teníamos asignada se entere (si ve aquel espectáculo, nos lleva a Siberia).
Qué bien sientan las risotadas incontrolables con dolor de tripa incluido.
Nadie me hace reír así…

7 comentarios:

Mariano Zurdo dijo...

Si la niña de El resplandor se hubiera llevado la alfombra del pasillo con el triciclo, en vez de una película de terror, hubiera sido de risa, jajajaja
Besitos/azos.
¡Entrañables, que sois entrañablers, leches!

mgqseaml dijo...

Esto me recuerda a cierta situación, en que cierta persona, se cayó de cierta cama en Marruecos. No se si al zurdo le sonará de algo...
Besitos

Clandestino dijo...

No hay nada mejor en el mundo que tener a alguien al lado con quien reír.

mexileña dijo...

jajaja, mgqseaml y lo mejor es que ese momentazo lo tenemos grabado para la posteridad, jajaja.

Mariano Zurdo dijo...

Graciosillas...

mgqseaml dijo...

Y tanto...

Duende dijo...

Cuelga esas fotos de San P, que tiene que ser un lugar bastante bonito

salud2