viernes, 1 de agosto de 2008

Acto político

Parece que este año es el año de las sociedades.
En enero firmé mi primera sociedad en común. Éramos y somos tres, Clandestino, el Zurdo y yo, y fue el origen jurídico (que no el germen, que no tiene nada de jurídico) de ese espacio llamado La Clandestina, querido y mimado por tantas y tantas personas.
El lunes día 4 de agosto firmaré mi segunda sociedad, ésta de gananciales y sólo con una persona más, la más importante. Este tipo de sociedades sólo admite a dos personas, aunque yo no necesito más.
Realmente la sociedad, dentro de nuestro fuero interno, lleva constituida unos cuantos años, pero es ahora cuando decidimos elevarla a público. Tal y como esto está montado, es la única forma de que este mundo reconozca una serie de derechos. Qué poco “romántico” es todo esto si no lo adornamos de flores, vestidos de novia, curas, banquetes, trajes de boda, regalos, El Corte Inglés….
Pero no, no habrá nada de eso. Iremos l@s just@s (testig@s y anexos, porque nos “obligan”). Nadie más. Así lo queremos.
Porque lo importante de esto, lo fundamental es que ahora podemos casarnos. Ahora somos un poquito más iguales en derechos que otras personas (en obligaciones lo fuimos siempre, claro). Ahora sí podemos elegir, y elegimos hacerlo por protección legal y por reivindicación, sin celebraciones. Sentimos que tenemos que reivindicar un derecho conseguido.
La sociedad española debería sentirse orgullosa de que sus ciudadan@s sean cada vez más iguales, aunque la lectura de much@s no sea precisamente ésa, desafortunadamente.
Como una vez dijo una amiga el día de su boda: efectivamente, éste es un acto político.

jueves, 24 de julio de 2008

Liberación

Leo en el “Escuela” de hace unas semanas una frase de Constanza Mekis:

“Expresar nuestras opiniones, nuestras impresiones ante personas que nos aceptan y acogen, es un acto liberador que nos permite salir a la aventura de la vida”.

¿No es esto lo que pasa un poco con los blogs?

Y de repente he recordado un post de Estilografic que me gustó especialmente.

miércoles, 9 de julio de 2008

Diez años

Supongo que siempre hay cosas que a una le hacen pensar que algo está cambiando. Aunque también existan otras que también a una le hacen pensar precisamente lo contrario.
Lo que he visto hoy hace que me decante por la primera alternativa, aunque posiblemente mañana, o dentro de un rato, me decante por la segunda.
Situación:
Miércoles 9 de julio. 15h. Me subo al metro en Callao. Vuelvo al trabajo después de comer, o engullir, según se mire. Suben varias personas conmigo, entre ellas, dos chicas jóvenes que van juntas, de unos veinte años.
Voy leyendo. Las dos chicas se encuentran justo en la línea de mi mirada.
Creo percibir un roce cariñoso entre ellas. No le doy más importancia, aunque reconozco que me pica la curiosidad. Así, entre línea y línea de mi libro abierto hoy por primera vez, levanto ligeramente la mirada.
Pasan varias estaciones y justo se colocan al lado mía, a mi derecha, apoyadas en la puerta contraria a la de apertura. Una besa el hombro de la otra –más que verlo, lo percibo, porque no giro la cabeza: mi curiosidad no supera la vergüenza que sentiría por mirar con descaro. Pero el sonido del beso (repito que estoy muy cerca) confirma mi sospecha. Y lo oigo repetidamente. Efectivamente, están en actitud cariñosa (¿quién inventaría esa frase tan espantosa?).
Veo que hay varios pasajeros que miran con curiosidad. Pero nada más.
Afortunadamente, cada vez se ven más este tipo de situaciones, pero suelen darse en horarios, contextos, zonas diferentes a un vagón de metro cualquiera lleno de gente que va o vuelve del trabajo.
Enseguida me bajo. Y me encierro en el zulo preguntándome qué es lo que ha pasado en estos últimos diez años, cuando yo tenía esa edad. No me recuerdo con capacidad de comerme el mundo con 20 años. Es más, creo que el mundo me comió a mí durante un tiempo. Y quizás es ahora cuando me estoy librando de ese mundo que me engulló sin darme cuenta.
Joder, me siento mayor…

martes, 24 de junio de 2008

Vivir adrede

Leo Vivir adrede, del maestro Benedetti.
Dice Benedetti que hemos inventado museos de todo tipo, pero nos falta un museo de alegrías. Me rindo a sus pies.
Sus reflexiones me recuerdan a En esto creo, de otro maestro, el Sr. Fuentes. Y a El libro de los abrazos, de otro más, Galeano.
¿Qué tendrá aquel otro lado del Atlántico donde nacen tant@s maestros?
Desde luego, me tiene a mí atrapada.

lunes, 16 de junio de 2008

14.06.2008

Sólo quedo yo por colgar mi post. No lo he estado retrasando a posta, no: simplemente no tengo palabras desde el sábado, no sé exactamente cómo describir todo lo que siento. No tengo ni idea. Se juntaron muchas cosas, muchísimas y todas buenas. Como bien dice mi buen amigo Clandestino, sí, fue un día perfecto. El casi desapareció ese día.

Lo único que sé es que fue un sueño hecho realidad. Sí, sí. Desde hace años tengo claro que necesito pensar que mi vida no se puede limitar a permanecer ocho horas al día en una oficina. Siempre me he rebelado ante esa realidad y de repente, aunque mi realidad sigue y seguirá siendo ésa durante muchos años, este sueño me permite pensar que podría haber otra vida al otro lado, sabiendo que es muy complicado, si no imposible.

Lo que más me impresionó fue la cantidad de personas, de amigos y amigas que se acercaron a mostrarnos su cariño. Esto es impagable. Yo me sentía en una nube viendo caras conocidas, viendo a mi gente y viendo a todas esas personas a quienes nunca antes había visto, pero con quienes compartimos muchas cosas: me refiero a los blogueros allí presentes, que a mí me dejaron boquiabierta. Apenas hablé con los asistentes, la verdad, por una serie de razones que algún otro día contaré, pero pude saludar a Vitru, a Irre, a Estili, a Simpulso y a Géminisdespechada (me perdí a Joako…así que me quedo con las ganas para la próxima). Vitru, ya te lo dije en el blog del Zurdo: no tengo palabras…..

A tod@s, no podéis imaginar cuánto os agradezco el apoyo, lo que significó vuestra presencia. Siento que soy incapaz de transmitiros lo afortunada que me sentí y por eso lo único que sé hacer es agradeceros ese gesto. Agradecerlo de corazón.

El mismo sábado, en esa pequeña librería ocurrió algo más que ha hecho cambiar sustancialmente mi realidad. No sé si será un espejismo o no, pero lo cierto es que parece que la presa se ha abierto un poquito porque comenzaba a desbordarse. Son muchos años esperando ese gesto, demasiados, ahora me doy cuenta. Demasiado tiempo perdido y demasiado sufrimiento. Y esto sólo lo sé yo.

Demasiadas emociones juntas que no me dejaron dormir la noche del sábado al domingo, y que me hicieron llorar el domingo por la mañana durante un buen rato sin poder parar. Todo esto hizo que el sábado apenas pudiera hablar con much@s de vosotr@s. Alguno@s sabéis de qué hablo.

Hoy he vuelto al zulo, a este zulo gris que me come las energías día a día, y que cada vez entiendo menos. O que quizá nunca entendí.

El sábado vino una amiga a quien hacía tiempo que no venía, con su precioso hijo Pablo que no dejaba de sonreírme (¡afortunada yo!). Y me dijo que hay personas tóxicas. Yo nunca había logrado definir en una palabra a una persona con tanta precisión. Pero ésa es exactamente la definición: este zulo es tóxico. Y siento la toxicidad en aumento, día a día, minuto a minuto. Así que he tomado una decisión que se retrasará a septiembre. Ése es mi límite porque emocionalmente me tiene machacada.

Hoy sigo en mi nube, pero han llegado residuos tóxicos que me están bajando a marchas forzadas a la realidad porque pesan demasiado. La desintoxicación es un proceso complejo. Pero hoy puedo decir que comencé a desintoxicarme.

Y bueno, qué decir de Clandestino y el Zurdo. Chicos, sois unos currantes. No perdamos lo que tenemos nunca…..

Y para ti, que siempre, siempre, estás ahí....

lunes, 2 de junio de 2008

Auriculares

Estación de Atocha. Tren Alaris. Mi Destino: Xátiva.
7:55 Llego a mi sitio. Me siento en el lado de la ventana. La mujer que ya se encuentra sentada en el lado del pasillo se levanta para dejarme sentar.
8:00 Sale el tren.
8:15 Reparten auriculares (yo llevo los míos). La película que pondrán es Leones por corderos. Siento alegría por dos razones: la primera, porque es la primera vez que ponen una película que me interesa en un tren. Y la segunda, porque no la he visto.
8:16 Engancho mis auriculares para poder escuchar la película. La mujer que se sienta a mi lado lo hace también.
8:20 Comienza la película. No escucho bien. Toco los botones de volumen: las flechas son confusas, no sé cuál sube o baja el volumen. Toco indistintamente los botones para ver si noto variación en mis auriculares. Sigo sin notar diferencia y sigo presionando los botones.
8:25 La mujer que se sienta a mi lado se levanta y se va. Deduzco que no le interesa la película.
8:26 Desengancho el auricular y lo vuelvo a enganchar, por si hubiera algún error de conexión. Todo sigue igual. Vuelvo a presionar los botones de volumen, con algo de enfado, pero sigo sin notar variación.
8:27 Lo vuelvo a intentar. Al presionar de nuevo los botones paro en seco casi horrorizada. Miro fijamente las conexiones de los auriculares. Vuelvo a mirar para cerciorarme.
8:28 Siento vergüenza ajena. Me doy cuenta de que, en lugar de presionar los botones que corresponden a mi auricular, estoy presionando los de la mujer que se sentaba al lado del pasillo. Esto explica dos cosas: una, que yo no notara variación en el volumen, y dos, que la mujer se levantara del asiento tan pronto.
Hay veces en que me doy cuenta de que las personas son unas benditas…

viernes, 23 de mayo de 2008

Segundo cumpleaños

Ya es tu segundo cumpleaños desde que abrí el blog. Releo lo que escribí hace ahora un año y me gusta. Me gusta porque vuelvo a sentir todo lo que en aquel momento escribí, porque sigo siendo yo quien lo reescribe mientras lo lee. Ahora ya van diez cumpleaños contigo. Y aunque de fondo todo sigue igual, en la superficie hay varias cosas que nos han tocado sufrir y disfrutar este año: tu nuevo trabajo, que te ha hecho tanto bien, tu accidente, afortunadamente casi olvidado, esos dos pequeños sustitos que tenemos que vigilar hasta que desaparezca uno y se asiente el otro.... Y yo, aquí sigo, queriéndote (con sus pros y sus contras…). No como el primer día, no, porque el primer día no sabía aún que te quería, pero sí sabía que quería pasar mucho tiempo contigo. A ser posible, la eternidad. Sé que en este año que ahora comienza para ti van ocurrir cosas importantes y por las que llevas luchando mucho tiempo. Y yo seguiré ahí, quizás un poco perdida en mi marasmo interno que muchas veces me puede –últimamente demasiado. Y yo seré la persona más feliz del mundo cuando esto ocurra, porque, eso sí puedo decirlo, sólo yo sé cuánto estás luchando.
Tú y yo lo sabemos.